Uno de los proyectos en los que requirió un sistema de control de accesos, sobre todo para el control del cumplimiento de las normas de seguridad, fúe la complicada obra de la restauración de la alhóndiga de Bilbao actualmente Azkuna Zentroa, convertida hoy en un gran centro cultural.

Situada en el corazón de Bilbao, lo que complicaba mas aún los trabajos, requería un exhaustivo sistema de control de accesos tanto para los vehículos y personal trabajador como para los empleados municipales y demás personal público que continuamente visitaban durante los distintos procesos de la obra las instalaciones de la Alhondiga.

El control de acceso de vehículos, debido a la complicada ubicación, se realizó mediante barreras que se controlaban por los responsables de la obra.

Para las personas se establecieron accesos mediante portillo, con control fotográfico de los usuarios y con tarjeta de proximidad personal identificativa. Debido a que la Alhondiga ocupaba una manzana entera, se instalaron dos accesos, uno de ellos controlado desde el acceso principal mediante intercomunicación y con la misma base de datos de los usuarios para controlar su acceso.